Un maratón, una meta

Me inicié en el running el 19 de Noviembre del 2013, 11 días antes de cumplir mis 50 años. Animada por los socios del corporativo, compañeros de trabajo, patrocinada por CEAL y después de casi cuatro años de participar en carreras de 5k, 10k y varios medios maratones, por fin me decido a correr mi primera Maratón: Chicago 2017, objetivo que hasta ese momento no lo había considerado aún.

Después de haber salido elegida en el sorteo, inicio mi preparación para este gran reto e inolvidable aventura: nutriólogo, cardiólogo, horas y cientos de kilómetros de entrenamiento (gimnasio, natación y carrera), lesiones, fisioterapias, lágrimas y miedos, muchos miedos por vencer.

Me fui a Chicago con una lesión que me impidió correr el mes previo al evento, mi único entrenamiento durante ese tiempo fue: bici fija, elíptica y natación para mantener mi cuerpo fuerte. Dos días antes del evento el miedo me tenía paralizada, esa vocecita interior (el más fuerte enemigo a vencer) me decía que desistiera, que la lesión no me permitiría correr; algunos amigos corredores que también participarían me animaban a intentarlo, otros me decían que no me arriesgara, que piernas solo tengo dos y posibilidades de correr otra maratón hay muchas, mis hijos confiando en que si podría con ese gran reto, el miedo me hacía dudar a cada instante.

Ya en la noche previa recibo el mensaje de una amiga que hace triatlón y me dice: “Blanca, no desistas, no vives de esto, eres corredora recreativa, es una fiesta, disfruta al máximo, el entrenamiento ya lo tienes…..no te lleves reloj (por aquello de irme presionando con el tiempo) ni audífonos….goza el momento, escucha las porras, ve a la gente que acude a animar durante el recorrido y aunque sea a gatas quiero verte cruzar la meta. Te arrepentirás si no lo intentas”.

Pues así lo hice y puedo decir que aunque no logré el tiempo para el cual me estuve preparando ha sido mi mejor experiencia, disfruté los 42.195 km al máximo, bueno siendo honesta algunos no tanto por el dolor en la pierna, vencí muchos miedos y me di cuenta de lo que soy capaz!!! Ver a mis hijos al final del recorrido y escucharlos decir: “Mamá, sabíamos que lo lograrías, eres muy fuerte!!!….si te vieras, parece que corriste solo 10Km!”… “ellos fueron mi mejor medalla”.

Sentimientos encontrados al cruzar la meta, cansada pero contenta, satisfecha de haberlo logrado, aún después de varios calambres que sufrí en los últimos 6km, era la adrenalina la que me mantenía de pie. Algunos amigos me esperaron también al final -Nacho Ron, Ale Herrera y Edmundo Flores- siempre confiaron en mí, en que lo lograría, solo que esta vez le fallé a Ale, no lloré (como en algunos medios maratones) al cruzar la meta jajaja. Estaba más que feliz……indudablemente plena!!!!

“Una maratón son cientos de kilómetros, el final son los últimos 42.195 que te llevan a recoger tu medalla”